2008.02.20
Científicos de Oxford preparan una investigación financiada con 2,5 millones de euros para demostrar si esta creencia es intrínseca al ser humano o si se desarrolla por su vida en sociedad | EFE Londres
Un equipo de científicos de la Universidad de Oxford tratará de determinar si la creencia en un ser superior llamado Dios es algo consustancial a la naturaleza humana o, por el contrario, es producto de la cultura. Los científicos no intentarán resolver la cuestión de si Dios existe realmente, sino que tratarán de demostrar, sobre todo, si la creencia en Dios ha representado una ventaja para la humanidad desde el punto de vista de la evolución. También analizarán la posibilidad de que la fe se haya desarrollado como producto derivado de determinadas características humanas como, por ejemplo, la sociabilidad.
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2008.01.06
Como las antiguas canciones dedicadas de la radio, voy a hablar en torno al documental Zeitgeist a petición de Candela Arias. El tema es muy interesante, aunque mi exposición va a ser algo larga y seguramente aburrida. Venía retrasando tratar el tema porque, en cierto modo, me veo identificada, o quizá sea más acertada la palabra “atrapada”, en algún aspecto, ya veréis por qué. Por otra parte, tendréis que tener un poco de paciencia. No voy a hablar de “qué es”, sino de “por qué” y el “para qué” de esta película. Más abajo, junto con las referencias bibliográficas, os pongo los enlaces a las tres partes del documental subtitulado en castellano para quien aún no lo haya visto.
El espíritu de nuestra era
En palabras de J. Escandell, “Occidente -es decir, el ámbito de las naciones avanzadas resultantes de Grecia, Roma y Jerusalén- está sumido en una profunda decadencia autodestructiva. Las fuerzas que crearon Occidente están siendo combatidas desde el interior del propio Occidente, por otras fuerzas que nacieron en el marco de la propia tradición occidental. Entendida la postmodernidad como la mentalidad inerte y desencantada en que ha desembocado la Ilustración, ha quedado ahora en abierta franquía, absuelta de todo freno, en la pura desnudez de su poder, y aparece con toda claridad lo que ella es: una ausencia completa de horizontes unida a una pacífica conformidad con esa ausencia”.
La verdad es que me encantó este párrafo en cuanto lo leí. No creo que nuestra era esté fracasada, pero si enormemente desorientada. Soy una “kali yuga warrior” ¿qué voy a pensar?. La incertidumbre no ha eliminado el sentimiento religioso, lo ha transformado en una búsqueda casi desesperada de lo trascendente. En lugar de dirigirse hacia las estructuras religiosas, el ser humano se dedica a rebuscar –como en las rebajas- en toda la oferta de trascendencia que se le presenta: hinduísmo, budismo, magia celta, espiritismo, esoterismo, etc., sin entrar demasiado en su conocimiento profundo y limitándose a una visión superficial de todas ellas. De todo un poco, nada en profundidad, aquí está la clave de su éxito. Cada doctrina, válida por si misma, diluye su esencia lenta y subrepticiamente… un totum revolutum en el que la New Age ha encontrado su segmento de mercado. Y el que esté libre de pecado…
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2007.12.23
El diario El País, publicó el 9 de diciembre un reportaje de Luis Miguel Ariza sobre creencias y religiones. “El deseo universal de comunicarse con los dioses se manifiesta de mil maneras por todo el planeta. ¿Somos seres programados para creer? El mundo global del siglo XXI vive un nuevo fervor religioso”. A continuación transcribo el contenido completo del artículo y os invito a este recorrido -en dos partes- por las manifestaciones religiosas presentes en nuestro mundo.
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¿En qué cree el ser humano?
150 kilómetros al norte de Puerto Príncipe, la capital de Haití, existe una cascada que se precipita desde más de treinta metros de altura, y que funciona como un imán para miles de peregrinos cada 16 de julio. Se denomina Saut d’Eau (Salto de Agua), y allí acuden, generalmente vestidos de blanco, hombres, mujeres y niños para transformarse, de una manera literal, en el receptáculo de los dioses.
Para alcanzar la cascada deben atravesar varias escarpaduras de piedra caliza. El contacto con el agua representa el momento culminante, pero anteriormente a que esto suceda, los que aguardan pueden contemplar cómo algunos de sus amigos se mueven imitando el movimiento de las serpientes: han sido poseídos por la diosa africana Damballah-Wedo. El agua cae con una fuerza tremenda, de forma que no es raro advertir que algunos que se colocan debajo de la cascada dejan que su ropa sea arrancada literalmente a pedazos. El contacto “es lo que permite que el espíritu se meta en ellos”, explica la fotógrafa italiana Giorgia Fiorio, que ha viajado por todo el mundo recogiendo momentos así. Ese instante culminante permite la entrada en un trance tras el cual los peregrinos caen derrumbados sobre las aguas. Han venido a pedir a la diosa del amor, Erzulie Freda, que purifique sus cuerpos, en busca de fortuna o de fertilidad.
Se trata de uno de los más importantes ritos vudúes. Aunque quizá lo extraordinario es que muchos de esos peregrinos llevan cruces católicas colgando de sus cuellos, y que algunos también veneran a la Virgen del Carmen, un elemento sustancial del cristianismo en Haití, que tiene en Saut d’Eau su lugar de culto, precisamente el mismo 16 de julio. La leyenda cuenta que la Virgen se apareció a los haitianos en 1847 en este lugar, encima de una palmera, y que curó a muchos enfermos cerca de las cascadas sagradas.
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2007.09.30
Que un ser humano defina lo que es religión es un hecho que no puede sustraerse de su componente etnocéntrico. Por ejemplo, nuestra cultura occidental separa la esfera sagrada de la profana, circunstancia que no tiene lugar con tanta claridad en todas las culturas. Es más, la religión se constituye en un indicador de cierto tipo de relación entre el ser humano y la realidad sobrenatural. En nuestro ámbito, esta relación tiene un componente ético mientras que en otras creencias religiosas esta relación no tiene una implicación directa con el sistema de normas morales que condicionan el comportamiento de las personas.

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2007.09.02
Este libro de Antonio Marina ha encontrado en la Iglesia su principal detractor. Me ha sorprendido un poco a estas alturas, parece que no anduviéramos muy lejos de cuando Alonso Quijano expresó aquello de, amigo Sancho, con la iglesia hemos topado. “Dictamen sobre Dios” ha tenido una segunda parte en una obra titulada “Porqué soy cristiano”, que no he leído, y que evoca otra de Bertrand Russell basada justamente en la afirmación contraria.Volviendo a “Dictamen sobre Dios”, Marina aborda en este libro la cuestión religiosa en el modo que es habitual en él, una clase de crónica personal escrita en un lenguaje llano y accesible al gran público. El objetivo de su trabajo es alejar la religión del peligro fundamentalista y de la violencia que la ha caracterizado durante siglos, además de la sustitución -o al menos la convivencia- de la religión dentro de un proyecto ético. Yo creo que lo mejor va a ser transcribir su dictamen (resumido) y que cada cual extraiga sus propias conclusiones. No me atrevo a dar un dictamen propio, pues mi parte profana/racional y mi pensamiento sagrado/mágico andan un poco a la gresca últimamente. No quisiera yo montar una tremenda trifulca en mi ya aventurado territorio espiritual.
DICTAMEN SOBRE DIOS, DE JOSE ANTONIO MARINA (extractos del libro del mismo título editado por Anagrama 2001, paginas 223-228)
- Un dictamen sobre Dios ha de convertirse forzosamente en un dictamen sobre las religiones.
- Todas las religiones tienen en común la referencia a una realidad más profunda que la cotidiana. Algunas la identifican con dios y otras no.
- Las religiones han tenido un origen mestizo y poco fiable en el que se mezclan preocupaciones y experiencias muy distintas.
- De este confuso conglomerado emergieron algunos personajes revolucionarios que cambiaron el rumbo de la humanidad.
- Las religiones se funda en unas experiencias privadas que escapan de corroboración científica.
- Las religiones no han tenido nunca mucho interés en demostrar la existencia de Dios (relacionado con el punto anterior).
- (A partir de aquí comienza la parte más interesante). A partir de la experiencia del mundo material, la filosofía puede afirmar la existencia de una dimensión divina de la realidad, fundada en la percepción de existir. Esta dimensión ontológica tiene muchos rasgos que se han atribuido al objeto cultural “Dios”. Todo esto permite elaborar una teología tautológica en la que Dios es una sustantivación de la dimensión divina de la realidad. Es pues un dios profano que manifiesta su realidad en un universo material abierto, dinámico, evolutivo, creador, vivo y consciente. Es en la conciencia del ser humano donde se hace presente la dimensión divina de la realidad.
- Desde la percepción del existir humano se puede dar otro contenido a esas experiencias: la energía creadora o la consciencia como lugar de emergencia dela realidad humanizada.
- Nuestros sistemas conceptuales no son capaces de decir nada sobre la existencia de Dios; son las religiones las que se encargan de proponer distintas versiones de la esencia divina fuera del ámbito de la ciencia y la filosofía.
- Debemos distinguir entre verdades privadas y verdades universales. Son verdades privadas aquellas que se imponen a una persona en su fuero íntimo pero no pueden universalizarse. Las verdades religiosas son verdades privadas individuales o colectivas. Religión y ciencia se constituyen como dos ciudades independientes, basadas en experiencias independientes. Ninguna de ellas puede criticar a las otras en el ámbito de su competencia.
- Principio ético de la verdad: “Ninguna verdad privada puede aducirse para criticar una verdad publica e intersubjetiva, ni para guiar un comportamiento que pueda dañar a otra persona”.
- Es posible fundamentar una ética entendida como moral transcultural que sirva de marco amplio donde situar la ciudadela religiosa y la ciudadela profana.
- Criterios éticos a los que deberían someterse las religiones (se especifican 7 criterios).
- Hay formas inteligentes y formas no inteligentes de serlo [religioso]. Es inteligente acceder a la religión desde la ética, no desde la credulidad.
Este es el dictamen resumido por el que desde ya pido disculpas. Es conveniente recordar que cualquier resumen lleva implícita una simplificación excesiva de la idea expuesta. Por eso recomiendo la lectura del libro de Marina, la única manera efectiva y honesta de acercarse a su pensamiento.
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