Anamorfosis
Sujeta a mis propios sentidos y a sabiendas de que, no es tanto que me engañen como que, al sólo poder situarme en uno o varios puntos -pero no en todos-, no puedo estar al ciento por cien segura de lo que siento (asimilo con mis sentidos e interpreto con mi mente). Por no hablar de perspectivas artificiales que, sin ser mentira, tampoco me dicen la verdad. Inmersa en una anamorfosis existencial y disfrutando de nuevos mensajes inadvertidos que, despacio, se desvelan ante mí, paso los días y las noches, entre trabajo y cansancio.
La anamorfosis se deriva de un término griego que significa trasformar y se utilizó por vez primera en el siglo XVII, aunque esta técnica pictórica de manipular las apariencias había sido una de las más curiosas consecuencias del descubrimiento de la perspectiva en los siglos XIV y XV. Como siempre, uno de los primeros en plasmarla en sus notas fue Leonardo. Se consideraba un despliegue de virtuosismo técnico, y se incluía en la mayor parte de los manuales de dibujo de los siglos XVI y XVII. Si, no hay duda de que hay que ser muy virtuoso para realizarlas… y mucho más para captarlas.