Sophrosyne y las 65 horas

2008.06.14

El término latino temperantia, cuyo equivalente griego es sophrosyne, significa templanza, equilibrio emocional, serenidad ante los embates de la vida. Sophrosyne es sinónimo de sensatez, mesura, discreción, sabiduría, castidad, prudencia, disciplina, moderación y autodominio. Platón escribió un diálogo entre Sócrates y el jóven Cármides en el que ambos van indagando en busca del verdadero significado de la palabra sophrosyne.

“Así pues, es el alma lo primero que hay que cuidar al máximo, si es que se quiere tener bien a la cabeza, y a todo el cuerpo. El alma se trata, mi bendito amigo, con ciertos ensalmos y estos ensalmos son los buenos discursos, y de tales buenos discursos, nace en ella la sophrosyne (sensatez). Y una vez que ha nacido y permanece, se puede proporcionar salud a la cabeza y a todo el cuerpo.” (Cármides 157 a).

Leo en el blog de La muchacha dorada, que unos políticos de la Comunidad Europea han tenido la idea de aumentar la jornada laboral a 65 horas. Además, nos dicen que es ‘un paso adelante para los trabajadores’ y que ‘refuerza el papel del diálogo social’ sea lo que sea lo que eso signifique. La cuestión es que no sé como tomarme esto con sophrosyne…

No puedo evitar que, en ocasiones, piense en Platon como en un sabio algo repelente, una especie de “don perfecto” clásico, con todo el aura de sabiduría que el siglo IV antes de Cristo impone. Entonces es cuando hecho de menos al dios Pan, y siento ganas de saltar, beber, brincar, fornicar, no trabajar y bailar, bailar, BAILAR…

… sin medida.

La rebelión del cuerpo

2008.04.05

La Edad Media en Europa estaba imbuida por una fuerte represión religiosa que se metía entre las sábanas de los ciudadanos. Se apostaba oficialmente por el sexo dentro del matrimonio y con el objetivo de la procreación. Sin embargo, había una realidad paralela que contradecía estas ideas y mucha permisividad social, especialmente en el caso de los varones. De hecho, la prostitución estaba regulada y los ayuntamientos cobraban incluso derechos por estos negocios cuyas tasas también estaban legalmente establecidas. La prostitución medieval se encuentra en calles o casas especializadas, en albergues y tabernas, y también alrededor de los baños. En la Edad Media, habían sobrevivido los baños, heredados de las termas romanas y de los baños árabes, y cada ciudad tenía uno o más establecimientos con agua fría, caliente y de vapor; y el hecho de que esos baños fueran mixtos y que los clientes de ambos sexos solieran bañarse desnudos, hizo que poco a poco la jerarquía eclesiástica consiguiera prohibir su uso y hasta su existencia. Una vez más, «progresión» en el dominio intelectual, pero regresión material e higiénica real: los contemporáneos del siglo XVI ya no se lavarán, sustituirán el uso del agua y del jabón por el de los perfumes, destinados a ocultar otros olores… Leer más…