La República (Platon):
Cualquiera que tenga sentido común recordará que la naturaleza de aquello que asombra a la vista es de dos tipos y proviene de dos causas: bien por salir de la luz o bien por entrar a la luz, lo cual es tan cierto para el ojo mental como para el ojo corporal, y aquel que recuerde esto al ver a alguien con visión débil y perpleja no se sentirá propenso a reír; primero se preguntará si el espíritu del hombre ha salido de la vida más luminosa y es incapaz de ver porque no está acostumbrado a la oscuridad, o si, habiendo salido de la oscuridad al sol, se encuentra deslumbrado por el exceso de luz. Y distinguirá a aquel que es feliz en su estado y condición y se apiadará del otro; o, si decide reírse del alma que proviene de abajo a la luz, tendrá más razones para ello que la risa que aguarda a aquel que regresa desde arriba de la luz a la oscuridad.
A ti ¿qué es lo que te asombra?
Merece la pena detenerse en la última observación de Platón: es más digno de la risa ajena el que llega a la luz desde la oscuridad. ¿Quiere esto decir que el que ha visto la luz, aunque luego conozca la oscuridad, es más afortunado que el otro? ¿Quiso decir justo lo contrario?… Necesito a alguien que me ayude con la lectura de Platón. Se agradecerán todas las opiniones.
Y se me ocurren otras cuestiones ¿puede existir alguien que realmente abandone la luz para adentrarse en la caverna y sus sombras, por malas que sean las circunstancias? ¿Puede perderse la luz de la conciencia una vez alcanzada? Por otra parte, ¿acaso el exceso de luz no puede dejarte ciego?
A causa de toda esta complicación, creo que la penumbra es el lugar natural del ser humano. Y digo “natural” también con un doble sentido: como característica esencial de su género o especie; y como lo opuesto al estado de gracia, en su acepción teológica.