Dijo Jorge Luis Borges: “Hay en la tierra, y hubo siempre, treinta y seis hombres rectos cuya misión es justificar el mundo ante Dios”. Añade que son los secretos pilares del universo, “sin los cuales Dios, aniquilaría el género humano.” (1)
Los Lamed Vovniks provienen de una antigua tradición judía según la cual, el mundo reposa sobre el alma de treinta y seis hombres justos en cada generación, indistinguibles del resto y desconocedores de su condición. La contemplación del dolor en el mundo es para ellos un infierno indescriptible y su fin significaría el fin de la humanidad puesto que los Lamed Vovniks son el corazón del mundo multiplicado, y en ellos, como en un solo recipiente, se vierten todos nuestros sufrimientos. “La preservación de una sola vida equivale a preservar todo un mundo, y la destrucción de la vida de una sola persona equivale a destruir todo un mundo” (El Talmud, Sanedrín 4:5).
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