Resplandecen

2009.02.27

Los que resplandecen en la noche, de Miguel Arteche

Están aquí en la noche
más jóvenes que nunca, albores de sus venas,
fulgores de sus ojos inviolados:
llamas que arden sin arder, pies y manos
sellados por el óleo:
esplendores que giran sin moverse
con el sol nocturno que corona sus cabezas:
interminables cuerpos
de fuego que se extingue y no se extingue;
transparentes de ser cuerpos
que nos tocan:
bocas gloriosas que desprenden estrellas:
están en todas partes y no están en todas partes,
y están sin espacio,
sin espacio sin espacio sin espacio
de nunca estar estando: ágiles
como todo el relámpago: purísimos
de ser siempre nuestra compañía: tiernos
cuando nos tocan en el sueño,
cuando nos besan y decimos que es la brisa.

Están aquí para que los miremos sin mirarlos,
los únicos que nos borran la tristeza de estar vivos,
los únicos que nos dicen que a la Casa no hemos regresado.
Están aquí más jóvenes que nunca
en sus radiantes cuerpos,
en sus perfectos cuerpos esta noche,
vestidos por el agua y por el fuego,
más jóvenes que siempre en la sustancia de la luz,
los Resplandecientes.

El ojo de Dios nos observa (Nebulosa Hélice, en la constelación de Acuario)

Schir Haschirim

2008.11.23

El “Cantar de los Cantares”, en hebreo Schir Haschirim, equivale en el lenguaje bíblico a un superlativo, del mismo modo que vanidad de vanidades o Rey de Reyes y Señor de Señores.  Así, su sentido es Cantar Hermosísimo. “El Alto Canto” se le llama en alemán y en italiano “La Cántica” por antonomasia. El Cantar de los Cantares, literatura mística intemporal para endulzar el espíritu:

Levántate, amada mía,
hermosa mía, y ven aquí.
Porque mira, ha pasado ya el invierno,
han cesado las lluvias y se han ido.
Aparecen las flores en la tierra,
el tiempo de las canciones es llegado,
se oye el arrullo de la tórtola
en nuestra tierra.
Echa la higuera en sus yemas,
y las viñas en cierne exhalan su fragancia.
¡Levántate, amada mía,
hermosa mía, y ven aquí!
Paloma mía, en las grietas de la roca,
en escarpados escondrijos,
muéstrame tu semblante,
déjame oir tu voz:
porque tu voz es dulce,
y gracioso tu semblante.

Conciencia

2008.08.29

Un poema rescatado de mis viejos escritos. O una nostalgia rescatada de mis antiguos poemas.

Dormir, soñar.
Soñar, despertar.
Alerta o perezosa.
Raptada por la emoción
Y destruida por ella.
Fragmentada,
Meditada,
En trance.
Examen interior,
Estupor,
Coma.
Eneagramas pasados
Y conciencia expandida.
En vigilia lógica…
Así, cada día de los días.

Vientos, por Manuel Vicent

2008.07.17

Dedicado a los navegantes… Leer más…

Maldoror y las metamorfosis

2008.06.16

Quiera el cielo que el lector, animoso y momentáneamente tan feroz como lo que lee, encuentre sin desorientarse su camino abrupto y salvaje a través de las ciénagas desoladas de estas páginas sombrías y rebosantes de veneno; pues, a no ser que aplique a su lectura una lógica rigurosa y una tensión espiritual equivalente por lo menos a su desconfianza, las emanaciones mortíferas de este libro impregnarán su alma, igual que el agua impregna el azúcar.

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