2008.06.05
¿Existe el mal o sólo hay errores? Y, si existe el mal, ¿cómo actúan sus agentes, los demonios?
SOBRE EL MAL. Si nos preguntamos en qué se personifica “lo que está mal”, vendrán a la mayoría de nosotros todo tipo imágenes relacionadas con la pérdida de libertad, el fanatismo religioso, la corrupción política, la guerra y otras realidades similares. Sin embargo, la traición, la manipulación o el engaño, la usura, la corrupción a pequeña escala, la lujuria, etc., no son considerados como el “mal” por si mismos. ¿Por qué? Porque nos han dicho que son relativos:
El mercado es usura; Alguien toma una pequeña cantidad de dinero que no es suya, pero es que él tiene poco y el otro tiene más…; La lujuria no existe, no es más que la liberación de los prejuicios y tabúes que imponía la religión de antaño…
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2008.05.28
Afirman que se puede cambiar físicamente el cerebro pensando diferente. Dice Joe Dispenza que cualquiera puede cambiar físicamente su cerebro si empieza a pensar de forma diferente y rompe con sus emociones, liberándose así de un estado emocional que será negativo en el noventa por ciento de los casos y que fue originado por sustancias químicas liberadas en reacción a experiencias pasadas. Ésta es una de las conclusiones que el bioquímico y estudioso del cerebro humano expone en su nuevo libro, “Desarrolla tu cerebro”.
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keywords: bioquímica,budismo zen,joe dispenza
2007.10.17
Dedicado a Pola, Sahaquiel y a otros KYW:
En el hinduismo, Kali es un demonio de piel negra, hijo de Krodha (ira) y Himsa (violencia) que cometió incesto con su hermana Durukti (calumnia) y tuvo dos hijos: Bhaya (miedo) y Mritiu (muerte). Kali -al que no hay que confundir con la diosa Kali- es el señor del Kali Yuga o “la edad de hierro”, la cuarta era, la de los conflictos, la de las tinieblas. La edad de las sombras, la edad oscura y el último de los cuatro periodos en los cuales está dividido un manvantara. Nosotros nos encontramos actualmente en el final del kali yuga, en la que, según el Linga Purana:
“Son los más bajos instintos los que estimulan a los hombres del Kali Yuga. Ellos eligen preferentemente ideas falsas. No dudan en perseguir a los sabios. El deseo les atormenta. La negligencia, la enfermedad, el hambre, el miedo se extienden…”

Sobre Kali nos llega una historia sorprendente, escrita en el gran relato épico indio Mahábharata: es la historia de Nala. Cuentan que Kali se enfureció cuando Nala ganó la mano de la princesa Damayanti. En venganza, Kali poseyó el cuerpo y el alma de Nala y le forzó a perder su reino en un juego de dados con su hermano Pushkara. Nala permaneció durante años vagando demente hasta que conoció al rico Rtuparna, quien quedó admirado de la habilidad de Nala para estimar el número de hojas y frutos de un árbol tan sólo examinando una pequeña parte. Rtuparna ayudó a Nala a recuperar su reino, como no, mediante un juego de dados. Por eso a Kali se le conoce como el dios de los dados. El dado, el juego, tiene una lectura simbólica: el hombre ha perdido la energía de la previsión, no vive con el karma y se inclina pesadamente hacia las ilusiones y la suerte. Los dados son una metáfora de un punto débil en la armadura espiritual por dónde el mal encuentra un resquicio para entrar.

Vivimos en la era oscura, en el kali yuga, la época en la que los hombres creen en el azar, “los libros sagrados ya no se respetan… En la edad de Kali se extienden las falsas doctrinas y los escritos engañosos”. Quizá aún queden guerreros espirituales en el kali yuga, quizá no confíen en el azar, quizá piensen que el mundo obedece a algo más que a una buena tirada de dados…
2007.09.22

En el año 1835 un granjero de la península de Beara (Irlanda) encontró este zapato. Os detallo a continuación, lo que nos cuenta de esta diminuta prenda (compárese con el dedal) Patrick Harpur en su libro Realidad daimónica:
Es negro, tiene el talón desgastado y el estilo del de un caballero del siglo XVIII. Pero además mide tan sólo unos 68 milímetros de largo por unos 17 de ancho…, demasiado largo y estrecho incluso para un zapato de muñeca.
El objeto es de por si extraño, no cabe duda. Hay algunas circunstancias que añaden misterio a este inquietante hallazgo:
… Si fuera una pieza de aprendiz, ¿cómo habría podido encontrarse en un remoto camino de ovejas? ¿Por qué estaba confeccionado según el estilo del siglo anterior? ¿Por qué tiene una configuración tan curiosa? ¿Cómo pudo desgastarse? ¿Quién tendría herramientas tan finas como para fabricar semejante rareza?
Hagamos un poco de historia e investiguemos más detalles de este curioso zapato de la mano de Harpur:
El hombre que encontró el zapato dio por sentado que pertenecía a la “Gente Pequeña” y se lo entregó al médico local, de quien pasó a la familia de Somerville de Castletownsehnd, en el condado de Cork. En una gira de conferencias por América, la escritora y doctora Edith Somerville entregó el zapato alos científicos de la universidad de Harvard, que lo examinaron minuciosamente. El zapato mostraba minúsculas puntadas hechas a mano, así como ojetes (aunque sin cordones) bien trabajados, y se creía que era de piel de ratón.
No ha sido el único objeto encontrado de estas características. En 1868, también en Irlanda, John Abraham Ffolliott halló un abrigo de un centímetro y medio de largo y cuarenta y tres milímetros de hombro a hombro. Completamente forrado y con botones cubiertos de tela, su cuello alto ribeteado de terciopelo estaba grasiento y brillante ¿del uso?, otras partes estaban deshilachadas y los bolsillos agujereados y algo chamuscados.
Es posible que hace dos siglos hubiera personas afanadas en dejar pistas falsas… y que, por añadidura, fueran excelentes sastres con instrumentos increíblemente minúsculos y precisos. Yo no creo en hadas pero, la verdad, siempre he creído en zapatos.
2007.06.23
La filosofía de las emociones se ha desplegado en nuestros días a partir de la teoría que las identificaba o las hacía depender, lógica o causalmente, de cogniciones, en el sentido amplio de “modos de contemplar el mundo”. Aparte de las dificultades a que de hecho lleva la equiparación de emociones y creencias en el sentido estricto, se han ido reconociendo muchas de las limitaciones de un primer cognitivismo demasiado estrecho. Por ejemplo, no es posible pasar por alto el decisivo papel del deseo en nuestra vida emocional: miedo, alegría, ira, implican de manera no contingente el deseo de actuar a partir de ellas o para salir de ellas, hasta el punto de que una emoción difiere de otra por las cosas que cada una nos hace querer. Así, las creencias y después el deseo, se integran cronológicamente como elementos previos en la historia de las emociones.
Sobre este tema, os dejo un enlace a un artículo de Mariano Rodríguez. También os recomiendo la lectura del libro “Sobre las emociones” de Richard Wollheim, una obra de filosofía aplicada y teoría de la mente con afirmaciones muy interesantes, aunque también hay que decir, escrito de una forma un tanto enrevesada.
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