Ago 25 2008
La rueda de la vida
La imagen de arriba es la Rueda de la Vida tibetana que representa el Samsara. En el centro, hay un gallo cazando a un cerdo que caza a su vez a una serpiente que trata de cazar al gallo, es decir, el deseo, el odio y la ignorancia. Alrededor de ellos hay personas ascendiendo el semicírculo blanco de la vida, junto a otras que descienden el semicírculo negro de la muerte. La mayor parte de la Rueda está dedicada a la representación de seis reinos: el reino de los dioses, el reino de los titanes, el reino de los humanos, el reino de los animales, el reino de las almas en pena y el reino de los demonios, cada reino presidido por su propio boddhisattva. La parte más exterior del círculo la componen los doce pasos del origen dependiente. La Rueda al completo está sujetada por Yama, el Señor de la Muerte. El Dharma es lo que nos libera giro incesante del Samsara.
Hay un documental de National Geographic titulado La ciencia de la mente, en el que el antropólogo Wade Davis nos invita a adentrarnos en el camino del dharma, el mundo del budismo, la liberación del Samsara y la iluminación. A modo de breve repaso biográfico, Wade Davis además de antropólogo es explorador botánico y escritor. Después de doctorarse en Etnobotánica por la Universidad de Harvard realizó estudios botánicos en quince comunidades indígenas de ocho países de América Latina, recopilando colecciones botánicas con una totalidad aproximada de 6.000 ejemplares. Luego Davis se dirigió a Haití para investigar las sustancias implicadas en la creación de zombis, una misión que lo llevó a escribir Passage of Darkness (1988) y The Serpent and the Rainbow (1986), un best-seller internacional que se publicó en diez idiomas y del que luego Universal Studios realizó una versión cinematográfica. Davis es autor de cinco libros más, entre los que se encuentran Shadows in the Sun (1998) y One River (1996).
En “La ciencia de la mente”, Wade Davis visita un monasterio budista en Nepal. Este viaje, cuyos vídeos enlazo a continuación, se nos presenta en varias partes:
- El comienzo del budismo (a modo de introducción).
- Meditando dentro del templo (llegada al monasterio y encuentro con Trulshik Rinpoche).
- Audiencia de uno de los budistas más iluminados (intento de entrevista con Rinpoche, aunque a Davis le faltaron las palabras).
- El científico que se hizo budista (encuentro con Matthieu Ricard, ¿recordáis?… aquel que fue considerado el hombre más feliz del mundo).
- Los 4 pilares del budismo: las 4 nobles verdades (las enseñanzas de Rinpoche).
- La Ceremonia del Mani Rindu (la representación teatral tibetana del Samsara).
- La mente budista: la verdadera felicidad (el budismo como ciencia de la mente: el dharma funciona).
- 40 años de retiro solitario (¡impresionante! Trueque de Samsara por Nirvana).
- Lágrimas del novicio meditador (encuentro con los propios pensamientos).
Pero antes de ver los vídeos, te recomiendo que leas un extracto de su artículo “Luz en los confines del mundo“, en el que Wade Davis hace referencia al Samsara:
Otras veces, las fuerzas destrucción pueden ser ideológicas. Si viajamos a las montañas del Tibet encontraremos una civilización que no es la meritocracia cósmica que muchos occidentales creen ver. Pero sí es un mundo aparte, con su propia historia, lenguaje, valores y ricas tradiciones religiosas. Viajar por el Tibet supone una experiencia estimulante y a la vez entristecedora. Desde la invasión china, que culminó con la conquista total del Tibet en 1959, 1,2 millones de tibetanos han sido asesinados a causa de sus creencias religiosas. Cuando Mao Tse Tung susurró al oído del 14º Dalai Lama su famosa frase “todas las religiones son venenosas”, estaba muy claro lo que iba a suceder. Un total de 6.000 templos fueron destruidos por completo, sin dejar ladrillo en pie. En una ocasión viajé por tierra, desde Chengdú, capital de la provincia china de Sichuán, hasta el sudeste del Tíbet, a Lhasa, y finalmente a Katmandú, en Nepal, un recorrido de 6.000 kilómetros. Mi joven compañero, un estudiante tibetano, me contó la historia de su familia. Su padre había sido el escriba del Panchen Lama, la segunda autoridad religiosa tibetana, y fue muy pronto asesinado por los chinos. Su tío huyó con el 13º Dalai Lama. Su madre fue encarcelada por poseer dinero en casa. Ésta echaba tanto de menos a su hijo que su hermana mayor consiguió introducirle en secreto en la cárcel, por lo que mi amigo pasó meses de su vida escondido entre las faldas de su madre. La hermana fue recluida más tarde en un campo de reeducación, y un día, durante la revolución cultural, pisó sin querer un brazalete de Mao que se le había caído a un trabajador del campo. Fue condenada a siete años de trabajos forzados. A pesar de la increíble historia de opresión del pueblo tibetano, su espíritu sigue siendo indomable. La gente continúa aspirando el aliento del dharma y está convencida de que la rueda de la fortuna seguirá girando y que algún día el Tíbet será libre.
La rueda de la fortuna sigue girando… y de nosotros depende seguir o no el camino del Dharma. Este camino no está detrás de lejanas fronteras ni en ningún punto del tiempo futuro. Está aquí mismo. Está ahora mismo.

